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La línea RapidRide J ya pasó la mitad de su construcción, y los comerciantes de Eastlake Avenue East llevan diciendo lo mismo el tiempo suficiente como para que a la ciudad ya no le sorprenda.
«Navegar la pandemia fue más fácil que navegar lo que estamos pasando ahora», dijo Lisa Wojnar, copropietaria del Otter Bar, a KIRO 7 esta semana. Es una afirmación concreta, de una dueña concreta, sobre un tramo concreto de calle, y es el tipo de frase que un proyecto de transporte archiva como «percepción».
Qué se está construyendo
La línea J conectará Belltown, Eastlake y el University District. La obra incluye banquetas nuevas, ciclovías protegidas, rampas accesibles conforme a la ADA, semáforos modernizados y paradas con información de llegada en tiempo real. El Departamento de Transporte de Seattle marcó el punto medio el 10 de septiembre; King County Metro publicó su propio avance el 17 de septiembre.
También elimina de forma permanente casi todo el estacionamiento sobre Eastlake Avenue East. Eso no es una molestia de obra que termina cuando se van los conos: es el diseño final, y los comerciantes de Eastlake se opusieron desde antes de que llegara la primera cuadrilla.
Dos cosas ciertas al mismo tiempo
Una ciclovía protegida y un autobús que llega cuando el letrero dice son bienes públicos reales, y un corredor reconstruido una vez sirve por décadas. Un restaurante que pierde el estacionamiento de sus clientes durante dos años de obra y después para siempre puede no estar ahí para ver esas décadas. Las dos cosas son ciertas, y los materiales públicos del proyecto solo describen una.
Lo que falta en los anuncios de avance es la contabilidad que un comerciante reconocería: cuántos locales del corredor han cerrado desde que empezó la obra, cuántos pagos de mitigación se han hecho y de qué monto, y si alguien está midiendo la diferencia entre los negocios que tenían estacionamiento propio y los que tenían banqueta.
Qué hay que vigilar
Si el SDOT publica cifras de cierres de negocios junto con sus hitos de obra. Si la mitigación se ofrece antes del cierre y no después. Y si la segunda mitad de la construcción cambia algo de cómo se manejó la primera.
El SDOT no ha publicado cifras de cierres en el corredor. Esta mesa se las va a pedir.
Fuentes: KIRO 7, 21 de septiembre de 2026; blog del SDOT, «RapidRide J Line upgrades take shape», 10 de septiembre de 2026; King County Metro, 17 de septiembre de 2026; Hoodline, septiembre de 2026. Cita según lo reportado por KIRO 7.
