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Las lanchas salieron de todos modos el lunes. Para la mañana del martes, estaban amarradas de tres en tres contra el muelle de Lázaro Cárdenas, y los hombres que las poseen se quedaron parados en el embarcadero, mirando el cielo.
El huracán Polo cruzó el Pacífico oriental y alcanzó la categoría 5 —la más alta en la escala Saffir-Simpson— la mañana del 22 de septiembre de 2026, con vientos máximos sostenidos de 265 km/h, informó el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos. Para el martes por la noche, el centro de la tormenta se ubicaba frente a las costas de Zihuatanejo, Guerrero, y Manzanillo, Colima, prácticamente estacionario tras avanzar hacia el norte durante el día, según reportaron CBS News y NBC News, ambos citando los boletines del organismo.
Es apenas el tercer huracán categoría 5 de la temporada en el Pacífico, después de Genevieve y Lowell. Los meteorólogos señalaron que sus vientos igualan a los de muy pocas tormentas que se hayan formado en la región —entre ellas, el huracán Patricia, que alcanzó 346 km/h frente a la misma costa en 2015.
Se pronostica que Polo dé un giro brusco hacia el noroeste durante la noche del martes y el miércoles, bordeando la costa sin tocar tierra directamente, de acuerdo con la trayectoria del organismo estadounidense retransmitida por ambas cadenas. Esa distinción —sin impacto directo— importa poco a las familias que viven donde caerá la lluvia de todos modos.
«Como medida preventiva, se suspendieron las clases en los municipios de Aquila, Coahuayana, Chinicuila, Coalcomán, Lázaro Cárdenas, Arteaga y Tumbiscatío», declaró Raúl Zepeda Villaseñor, secretario de Gobierno de Michoacán, en un comunicado difundido por el medio Amexi el 22 de septiembre. Siete municipios. Siete portones de escuela cerrados antes de que cayera una sola gota.
Protección Civil de Michoacán habilitó 19 refugios en Aquila, Coahuayana y Lázaro Cárdenas, con capacidad conjunta para 6,126 personas, según el reporte de Amexi que cita a autoridades estatales. Los puertos de Acapulco, Zihuatanejo y Puerto Marqués, en Guerrero, junto con Manzanillo, en Colima, y Lázaro Cárdenas, en Michoacán, quedaron cerrados a toda navegación.
Para los hombres que pescan esas aguas para vivir, un puerto cerrado significa una semana de ingresos perdidos antes de que la tormenta haya hecho absolutamente nada.
Las proyecciones de lluvia del Centro Nacional de Huracanes, reportadas por CBS News, anticipan entre 100 y 200 milímetros en Guerrero y Michoacán hasta el jueves, con puntos aislados más altos —suficiente, advirtieron los meteorólogos, para provocar inundaciones y deslaves con riesgo de muerte en el terreno escarpado que rodea esos pueblos costeros. Se esperaban oleajes de 5 a 6 metros golpeando el litoral, según Amexi. Se pronosticó lluvia más ligera, de 50 a 100 milímetros, para Oaxaca, Colima y Jalisco.
Los avisos de tormenta tropical se extendieron desde Tecpan de Galeana, Guerrero, hasta Punta San Telmo, Michoacán, con una vigilancia ampliada más al norte hasta Playa Perula, Jalisco, reportó CBS News citando el boletín del organismo.
Nada de esto es abstracto sobre el terreno. Una clase suspendida significa que un padre o una madre pierde un día de trabajo por quedarse en casa. Un puerto cerrado significa sin pesca, sin venta, sin paga. Un refugio con un número asignado —6,126— significa que alguien en el ayuntamiento de Michoacán se sentó esta semana a hacer la aritmética de quién tendría que salir de su casa antes del jueves.
Otros dos sistemas se agitaban en el mismo océano que Polo, reportó NBC News: la tormenta tropical Odalys, que se esperaba se fortaleciera hasta convertirse en huracán a mitad de semana, y la tormenta tropical Fay, ya debilitándose hacia un remanente de baja presión. Los meteorólogos señalaron que, hasta el 22 de septiembre, el Atlántico no había producido un solo huracán en la temporada —una racha de calma récord de ese lado del país, incluso mientras el Pacífico ya ha producido tres de las tormentas más feroces que puede generar.
Para la costa de Guerrero y Michoacán, la tormenta que importa es la que está a unos cientos de kilómetros mar adentro, conteniendo el aliento antes del giro.
