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Las Escuelas Públicas de Seattle dejarán de asignar iPads personales a sus alumnos más pequeños el 1 de enero de 2027, y limitarán su tiempo diario de pantalla a entre cero y treinta minutos. Los aparatos se quedan en la escuela como equipo compartido del salón.
El superintendente Ben Shuldiner lo describió como una corrección de rumbo frente a la dependencia tecnológica que viene del cierre de escuelas durante la pandemia. El distrito calcula que pasar a equipos compartidos ahorrará un par de millones de dólares en los próximos años.
Los votantes pagaron el programa que ahora se desarma
El programa de aparatos se financia con un impuesto tecnológico que aprobaron los votantes de Seattle. Vale decirlo claro, porque un impuesto aprobado es una promesa con una cifra pegada, y el distrito ahora describe lo que ese impuesto compró como algo que conviene reducir. Las dos cosas pueden defenderse —equipo comprado en una emergencia no es automáticamente el equipo correcto cinco años después—, pero el distrito no ha publicado en qué se gastará el saldo restante.
«Un par de millones en los próximos años» no es una cifra: es una dirección. Un distrito que le pide a las familias aceptar menos tecnología les debe la aritmética: cuántos aparatos, a qué costo de reposición, en cuántos años, contra lo que el impuesto todavía tiene.
De cero a treinta es un rango ancho
La guía dice que el uso de tecnología en K-2 irá generalmente de cero a treinta minutos al día, y aclara que no obliga al uso diario. Eso es genuinamente flexible para un maestro y genuinamente imposible de medir para un padre. Nada en el anuncio dice quién registra el tiempo, si se le informa a las familias, ni qué pasa en un salón que se queda callado en treinta.
El argumento educativo del distrito —que la instrucción directa, la lectura y la escritura, el juego, la conversación y el movimiento merecen esas horas— es la parte más fuerte del anuncio y la que no necesita defensa.
Qué hay que vigilar
Qué pasa con los aparatos que ya existen: si se quedan como juegos compartidos, si se reasignan a grados mayores o si se retiran. Si el ahorro se nombra y se asigna. Y si el rango de tiempo de pantalla llega a medirse alguna vez, o se queda en recomendación.
El distrito no ha publicado un plan de destino para los aparatos. Esta mesa lo va a pedir.
Fuentes: Seattle Public Schools, «Update to Technology Use for K-2 Students»; KUOW, 21 de septiembre de 2026; KIRO 7 y West Seattle Blog, 21-22 de septiembre de 2026; MyNorthwest, septiembre de 2026. Cifras según lo reportado el 22 de septiembre de 2026.
